El Ex-Gadareno
- Escrito por Pastor Ricardo Iribarren
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Serie: Discípulos de Cristo
Mensaje: El Ex-Gadareno
Subtema: El ejercicio del amor
Textos consultados en Evangelios de Lucas 8.26-27 "26 Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea. 27 Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. "
y Marcos 5.1-17 "1Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. 2 Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, 3 que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. 4 Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. 5 Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. 6 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. 7 Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. 8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. 9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. 10 Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. 11 Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. 12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13 Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron. 14 Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido. 15 Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. 16 Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. 17 Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos."
Esta impresionante historia nos permite observar, bajo el ojo de los Santos Evangelios, un acontecimiento cargado de singulares sucesos, enmarcado en la presentación de hechos reales que le acontecieron a personas controladas por espíritus inmundos (demonios), quienes tuvieron un encuentro con el Señor Jesús: en este caso de liberación de opresión demoníaca total.
En el Evangelio según San Marcos se describe, de manera detallada, esta impactante historia. Veamos lo que nos dice este hecho real, verdadero, triste, de lo que es la posesión demoníaca en un ser humano. Siempre hay casos similares documentados en la Biblia, en estos tiempos de tinieblas eclesiásticas, tanto ayer como hoy, con normas morales muy relajadas, amparadas bajo leyes humanas que fueron creadas en auténtica rebelión contra Dios y Su palabra. Estos casos, lamentablemente, se dejan ver muy frecuentes.
Penosamente, el ser humano queda a merced de las influencias negativas y a la exposición de teorías conspirativas de difícil resolución.
En esta historia, en la que podemos
observar la condición de vida a la que fue reducido este hombre, solo el poder de Dios pudo libertarlo.
La tragedia de todas las edades: cuando el ser humano pretende independizarse, se vuelve arrogante; sus sentidos se desestabilizan, y el hombre o la mujer caen bajo la influencia del poder del diablo. No olvidemos que cuando el hombre desobedeció a Dios (Génesis 3), Satanás se adueñó de la libertad del hombre, quedando este a merced de él.
Pero a pesar de todo lo malo acontecido, Dios, quien es grande en misericordia, le ofrece al hombre y a la mujer, desobedientes, una bienaventurada esperanza. Y a través de la regeneración, puesto que es por medio de ese medio, el perdón de los pecados y, por consiguiente, la reconciliación, en la cual se manifestó el amor de Dios, oficio mediante el sacrificio redentor en la cruz del Calvario de su Unigénito Hijo: Jesucristo hombre.
El relato en la Biblia nos informa que la condición de vida de este hombre era de aspecto fiero. Andaba por los cementerios, viviendo entre los sepulcros. Poseía una fuerza extraordinaria… ¡si lograban apresarlo, este finalmente rompía los grillos y las cadenas con que trataban de sujetarlo! Desnudo, enajenado; se hería con piedras dando gritos o aullidos que semejaban pedidos de socorro. Mostró el diablo su poder entrando dentro del cuerpo de este pobre hombre, dándose así a conocer.
Cuando el Señor Jesús le expuso que se identificara, diciéndole: “¿Cómo te llamas?”. Respondió diciendo: “Legión me llamo; porque somos muchos”. Es probable que no tengamos ni la remota idea de su número (4000 soldados formaban una legión), ni su sutileza, ni su actividad, de estos agentes espirituales secretos de Satanás. No olvidemos que él (el diablo) es el rey de estas huestes invisibles que acechan a los humanos buscando una oportunidad para meterse adentro de estos. Estos espíritus están subordinados y son los que ejecutan su voluntad. Ellos están en todas partes de esta tierra, a nuestro alrededor, observándonos.
Demos gracias a Dios por la Sangre preciosa de Cristo, que limpió nuestras conciencias de todo pecado, y nos salvaguarda. Por ello debemos nosotros aferrarnos por la fe a Jesús y obedecer sus mandamientos y ordenanzas: todo lo cual fue dado por Dios para nuestro provecho. Si traspasamos o desobedecemos dichos preceptos nos colocamos en una condición de quedarnos sin la protección que nos da el Señor.
La noticia de Satanás es desoladora. Descubrimos una extraña petición a Jesús por parte de los espíritus inmundos: “envíanos a los puercos” (a los cerdos). Siendo lanzados por el poder de Cristo de la habitación corpórea del desdichado gadareno, en el cual habían habitado -siendo este poseído por largo tiempo ya-, aún estaban ansiosos de seguir haciendo mal. No pudiendo dañarlo más, piden permiso para ir hacia los cerdos que estaban paciendo cerca. ¡Pobres bestias! Tal el verdadero carácter del diablo inclinado por su naturaleza a hacer daño, a matar y a destruir.
Guardémonos de caer en el pecado y darle oportunidad de acercarse a nosotros para dañarnos. Tomemos esto muy en serio. Con este espíritu inmundo no se juega. A las muestras, es visto que esta evidencia terrible de la ceguera y corrupción de la naturaleza humana nos hace proclives a ser sometidos y destruidos por los demonios… Y muchas veces bajo incitación directa en la mente. Así podemos ver, por ejemplo, los suicidios.
Hay una verdad, que bien expresaba un cristiano eminente ya fallecido: “Ninguna plegaria es completa si no tiene una petición para librarnos del diablo”.
Vemos en este testimonio bíblico cuán
completa es la provisión del Señor: Su poder y autoridad sobre el diablo se prueba con el grito de la legión, quien le suplicó a Jesús que no lo atormente… porque aún no era el tiempo en el cual sería echado en el lago de fuego. Lo comprobamos en la orden de Jesús, que se halla escrita en el versículo 8 “Sal de este hombre, espíritu inmundo”; y en inmediata obediencia, notamos el cambio que se vio en el poseído: que al ser libre de la opresión diabólica lo encontraron sentado, tranquilo, limpio, vestido, en sus cabales, en sensatez de ánimo, conversando con el Señor.
¡Bendito sea el Nombre glorioso de Cristo, Nombre por sobre todo Nombre! ¡Aleluya!
Todos estos hechos de dolor y penurias al principio de la historia son transformados luego en una historia resplandecida del amor de Jesús, lleno de piedad y misericordia para el cautivo, dándole liberación.
Esta enseñanza albergada en las Santas Escrituras resulta reconfortante y muy consoladora para los cristianos… Quienes creemos y seguimos a Cristo somos diariamente acosados por conflictos que nos quieren perturbar (o lo hacen), dificultades y acechanzas de diferentes clases. Sin el Señor Jesucristo, o lejos de Él, somos vulnerables… No olvidemos que aún acarreamos nuestras miserias humanas.
Que esta, si bien autentica, realidad enfrente nuestro de tener este formidable enemigo sutil, fuerte, maligno, embaucador, mentiroso y asesino, no permita -no permitamos- que nos desaliente nunca. ¡Pues nuestro Jefe el Señor Jesucristo, es el gran Dios (Tito 2.13), es Todopoderoso! ¡Él nos cuida!
Pablo escribió en su epístola a los Romanos “Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).
Sepamos también que sin Cristojesús y su Santa Palabra no tenemos recursos para enfrentar a este hábil adversario, el cual posee la habilidad de entorpecer y hacer fracasar la obra cristiana.
Ese hombre, quien estuvo poseído, es un buen ejemplo de ello. Cuidémonos de caer en sus manos. Abramos bien nuestros sentidos espirituales y estemos vigilantes, prestando atención a las advertencias de Dios. Dios nos bendiga. Amén.
Pastor Ricardo Iribarrhen.
Devocional elaborado y escrito por el pastor Ricardo Iribarrhen
(Biblia consultada: Reina Valera 1909 - Versículos en forma textual)
(Revisión literaria y diseño de mensaje: Miguel AngelVreska: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.)
Fecha: 30.10.2025